BRICK Award 2026: Moradora entra al shortlist internacional con La Cruz 13-40

El ladrillo, con su aparente sencillez, sigue siendo uno de los materiales más visionarios de la arquitectura contemporánea. En sus formas, texturas y modos de ensamblaje se esconden nuevas lecturas sobre la sostenibilidad, la identidad local y la innovación técnica. En ese contexto surgen premios como el Brick Award que iluminan proyectos que desafían los límites.

Foto: Chivo Crespo_ BICUBIK

Hay materiales que trascienden el tiempo. El ladrillo es uno de ellos. Durante siglos ha sido símbolo de abrigo, de permanencia, de oficio. Pero en la arquitectura contemporánea su papel ha cambiado: ya no es solo estructura, también es discurso. Un medio para hablar de sostenibilidad, de reinterpretar lo artesanal, de rescatar la belleza de lo simple.
 
En un mundo que busca la innovación a toda costa, el ladrillo parece recordarnos que lo esencial puede ser también lo más avanzado. Su origen natural, su durabilidad y su capacidad para integrarse con el entorno lo convierten en un material profundamente actual. En tiempos de construcciones efímeras y soluciones sintéticas, volver al ladrillo es, en cierto modo, un gesto de resistencia.

Foto: Alexis Schulman

En ese espíritu se inscribe el Brick Award, un premio internacional bienal que desde hace más de dos décadas reconoce obras que exploran el potencial del ladrillo en la arquitectura contemporánea. Organizado por Wienerberger, este galardón no celebra únicamente la estética o la técnica, sino una forma de pensar el habitar. Cada edición reúne proyectos de distintos países que se distinguen por su capacidad para innovar sin romper con la esencia del material.
 
El Brick Award ha servido como un panorama de posibilidades actuales de la arquitectura contemporánea: viviendas que combinan ladrillo con hormigón visto o acero; centros culturales que reinterpretan la tradición constructiva local; escuelas, templos y viviendas sociales que demuestran que la belleza también puede ser accesible. En definitiva, obras que ven en el ladrillo un puente entre la memoria y el futuro.
 
En Moradora, esa búsqueda nos resulta cercana. No solo por afinidad estética, sino por convicción. Creemos en una arquitectura que construye comunidad, que dialoga con el pasado y que proyecta hacia adelante sin olvidar de dónde viene.
 
Por eso, recibir la nominación al shortlist de la edición 2026, en la categoría “Building Outside the Box”, con nuestro primer proyecto La Cruz 13-40, seleccionado como uno de los 50 proyectos nominados, de entre más de 800 postulaciones. Es una coincidencia de valores en un contexto donde solo 7 proyectos latinoamericanos fueron seleccionados, y La Cruz 13-40 es el único de su categoría tanto en Latinoamérica como en Ecuador.
Foto: Chivo Crespo – BICUBIK
“Building outside the box” no se trata solo de romper esquemas formales, sino de pensar de otra manera cómo habitamos. De poner en valor los materiales honestos, el trabajo local y las relaciones humanas que surgen alrededor de la arquitectura.

 

Ser parte de esta conversación internacional nos reafirma en una idea que guía todo lo que hacemos: construir no es solo levantar paredes, es imaginar modos de convivencia. Y si el ladrillo vuelve a hablar en el lenguaje de la innovación, es porque todavía tiene mucho que decir sobre lo que significa habitar.
Foto: Chivo Crespo – BICUBIK
“Brick Award 26 ”
🌐 @brickaward
📍 Proyectos inscritos: 849
📍 Países participantes: 21
📍 Categorías: 5
📍 Categoría “Building outside the box” : 7 proyectos nominados
📍 Ceremonia final de premiación: Viena 11 de junio de 2026

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